jueves, 14 de marzo de 2013

UN NUEVO PAPA, UN NUEVO CAMINO

Había escrito un texto para compartir en torno a todo lo que se dice en los medios respecto de la elección del Papa, pero la noticia de quién fue elegido me dejó sin palabras. Y sobre todo me dejó en claro la inutilidad de ponerse a pensar en lo que se dice, para poner atención en lo que se hace.

Quizá esta sea la suficiente respuesta para todo lo que se ha dicho. Da pena que la fe débil de muchos católicos se ve afectada por todas las mentiras, supuestos, morbosidades y demás que distraen la atención de lo más importante: Cristo sigue manteniendo su promesa, nos ha dado un pastor, ¡y cuál pastor! Eso lo podemos decir los argentinos que más de cerca o más de lejos, conocemos al  Papa.

Este detalle nos saca a los creyentes de la simple consideración de la nacionalidad del Papa, o su equipo de fútbol favorito. Esto nos acerca a su figura, pero sabemos sobradamente que para nosotros es el Vicario de Cristo. Esta expresión va a tomar otro matiz en este Pontificado. Se ve claramente desde los primeros gestos. Pero aún así, más allá de la sorpresa, de los gestos y de demás consideraciones; nos abrimos a un momento de la Iglesia que nos marcará un derrotero en el camino de la Nueva Evangelización, meta primera de todo este presente. Que tengamos la fe necesaria para caminar junto con el Papa del modo que él nos enseñará. Que tengamos la mirada feliz de la Iglesia que siempre se renueva por el poder del Espíritu Santo. Que tengamos esa obediencia activa que nos compromete con la voz de nuestros pastores, del pastor que es garante de la unidad católica, de una fe centrada en el Evangelio de siempre, el Evangelio de Cristo que por generaciones y generaciones los cristianos hemos querido vivir.

martes, 12 de febrero de 2013

Carta abierta al Santo Padre

Santidad:

Así escucho que lo llaman cuando se dirigen a Ud. y siguiendo esa costumbre lo hago ahora. A decir verdad, mi cercanía con Ud. me hace un poco difícil considerar que esa expresión abarque lo que Ud. significa para mí como para millones de católicos. No lo digo por el significado de la palabra en sí, le viene muy bien por la misión que el Señor le ha confiado, sino lo digo por lo cercano que me resulta su persona, su Magisterio y su presencia en el vida de la Iglesia a la cual amo. 

Por esta razón quería escribirle esta carta. Su anuncio de ayer nos ha dejado helados, pero a la vez nos ha abierto el corazón para mirar desde allí la Iglesia en este tiempo, en este día. Todos comprendemos lo que significó para Ud. el peso de este ministerio, como todos también nos hemos sentido alentados y protegidos por su firmeza, su sensatez, su aguda inteligencia y su gran discernimiento. Sabemos que ha sufrido y sufre la incomprensión no sólo del mundo, sino también de muchos bautizados. A veces queremos todos agarrar el timón de la barca de Pedro. Todos sabemos por dónde tiene que ir la Iglesia, pero no todos aprendimos que el camino es el de la obediencia y el de la cruz. Ese camino hoy Ud. nos lo ha mostrado con su gesto. Y nos lo viene mostrando desde mucho antes de asumir como Obispo de Roma. 

Gracias, Santo Padre, por tanto. Por su magisterio: certero, sencillo, profundo, claro. Por sus decisiones: audaces, necesarias, arriesgadas, proféticas. Por sus intervenciones allí donde hace falta la mano firme del Padre que cuida y corrige. Gracias por no haber perdido el sentido en esta vorágine de ideas, santones, falsos profetas, filosofías, y también falsos hermanos. Gracias al Señor que lo ha fortalecido mucho más de lo que su frágil salud hubiese podido humanamente hablando. 

Siento que me he demorado en escribirle porque sopesar lo que uno tiene que decirle a un padre tan querido, no es tan sencillo. Todavía no ha aflorado todo lo que hay en el corazón. Y compartirle esto es decirle lo importante que Ud. ha sido y es para mi como para todos los católicos del mundo. Importante también para los anglicanos, para las Iglesias cristianas, para los judíos, para los musulmanes. Sin que esto quiera imponer su persona a estos otros, sino porque su decidido caminar ecuménico y dialógico ha abierto las puertas de una fraternidad querida ya por el Concilio, reafirmada por Pablo VI, buscada por Juan Pablo II y concretada por Ud. 

Me ha asombrado su realismo incluso cuando asumió la cátedra de Pedro. No se amilanó ante la gigantesca figura de Juan Pablo II. No quiso compararse, ni intentó remedarlo. Fue Ud. mismo. Y esa fue la fuente desde donde el Espíritu Santo pudo decir a la Iglesia, a través de Ud., lo que es necesario oir. 

Sé que muchos hablan y hablarán de Ud. en estos días. Yo no quiero hablar de Ud., sino llegar a Ud. con corazón de hijo para abrazarlo y darle las gracias. Lo voy a extrañar. Y quiero decirle que, aunque estamos físicamente muy lejos, y Ud. ni noticias de mi existencia tendrá, estoy cerca de Ud. porque no lo he dejado de comprender como un hermano, un padre, un siervo de Jesucristo. 

El Señor lo bendiga, Santo Padre, y la Virgen lo proteja.

martes, 25 de diciembre de 2012

¡FELIZ NAVIDAD!

Qué linda frase. Cuando se ha visto, dice San Juan, el amor de Dios en la vida de uno mismo, no se cansa de repetir estas palabras. La Palabra divina se hizo hombre. Dios ha quedado atrapado en la humanidad. Ha caido en la trampa de su propio amor. Y en El no hay imperfección ni improvisación. Lo ha querido así.
Me vienen a la mente todas las personas que sienten que Dios los ha abandonado. Los que creen que la historia de la humanidad sigue un curso incierto. Los que entienden a Dios como un genio sabelotodo y consentidor que tiene que hacer lo que a nosotros nos parece. Y su llegada en la humildad tan infima de lo humano desconcierta porque abraza, llora, ríe, es frágil, es limitado. Y a la vez es eterno, infinito, Amor sin límites. Es todo en todos. Es como nosotros, uno de los nuestros, pero no deja de ser El, distinto de nosotros. Es invisible pero es visible. No rechaza nada de lo humano y le da sentido a todo lo humano. Parece un lejano punto de la historia, pero es por quien fueron hechas todas las cosas. Es Dios con nosotros.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

ENTRE LA HIPOCRESÍA Y LA REALIDAD

Es noticia el video subido ya a las redes sociales donde un joven de 19 años tiene relaciones sexuales con un niño de 12 o 13 años. El caso aún, hasta este momento, no tiene carátula porque no se tiene certeza de si ha sido una violación o un acto consentido, en el cual sería una "corrupción de menores".

Las cosas están atemperadas porque si hubo consentimiento, y además, el menor dice ser gay, entonces ya no sería considerado tan grave. El periodista comentó que en ese caso es una opción que el chico hace y por lo tanto, no es un tema a considerar. Lo cierto es que la sociedad está conmovida, y la gente piensa que hay que cuidar a los chicos.

Yo me pregunto ¿de qué hay que cuidarlos? Los programas de educación pública introducen este tema de la elección sexual, en la cuestión de salud reproductiva se reparten profilácticos a chicos de 13 y 14 años, en los medios de comunicación social se exhiben películas ligeramente consideradas nocivas, porque restringirlas sería violar la libertad de expresión. En las comedias y demás programas de ese tipo de factura argentina, los adolescentes tienen relaciones íntimas y son tomadas como una escena más de la vida cotidiana. Las declaraciones públicas de muchos padres de familia apuntan a sostener que el problema real no son las relaciones íntimas que tienen sus hijas , sino la posibilidad de que queden embarazadas. En consecuencia, los varones pueden seguir su vida sexual como quieran, porque en definitiva no tienen de qué preocuparse, ellos no quedarán embarazados. Por otro lado, si el niño puede hacer una "opción sexual", entiende muy bien de qué se trata la condición de homosexualidad, y el deseo del otro sexo, ¿qué tendría de extraño que tuvieran relaciones íntimas? ¿No es la pubertad un momento de exploración? ¿va a quedar embarazado? No. ¿Por qué se consideraría que el menor es corrompido si está haciendo una elección sexual? ¿El tema se resolvería con que no haya habido video? En ese caso, el hecho quedaría en la intimidad de quienes lo realizaron, y probablemente, podrían continuar su relación con tranquilidad. Si  los padres no saben nada, no importa por el momento. Es posible que el Estado apoye luego al chico que "hizo la opción" y pueda ayudar a los padres a aceptar esta realidad que tienen por delante aunque no les guste.

Un razonamiento lógico según la situación de este momento. Por ello me resultó extraño que el caso sea tomado como un caso grave de escándalo. La situación me inspiró el título. Si hay algo que verdaderamente hace a la realidad es cómo queremos verla. Mejor dicho, si algo determina cómo será la realidad es cómo la ordenamos.

Una porciòn importante de argentinos ha visto la necesidad de que los derechos de las personas se vean respetados. Cargamos con el fantasma de la represión. Ya un fantasma como lo mencionaba en otro artículo hace tiempo publicado. Pero también respondemos a una presión global para ponernos al día en un proceso ideológico dominante: el progresismo. Me dí cuenta de que esto es visto como un logro y un bien. Es evidente que quienes son homosexuales y quieren vivir de ese modo, la aprobación de sus costumbres ha sido recibido como un bien. Quienes consideran que tienen derecho a publicar lo que quieran sin ningún tipo de restricción, ni de contención social, también. Son los hechos, y los digo sin juicios de valor. Hoy ya podemos constatar las consecuencias de una aplicación social hecha sin ningún tipo de miramiento. Y nos sorprendemos de sus efectos. ¿no será una actitud hipócrita?

Pero también, mirándolo con otros ojos, es una señal de que la sociedad puede ver los efectos. Otras sociedades lo han hecho. Si pensamos que el gobierno alemán ha decidido premiar a quienes tienen más de tres hijos, cuando hasta hace poco se promocionaba el no nacimiento de más alemanes... vieron las consecuencias y cambiaron de rumbo. Esto es una esperanza para quienes vemos que aceptar la realidad de las personas siempre será un bien, hacer un juicio de valor positivo para el comportamiento de un grupo de personas e imponerlo obligatoriamente sobre todas tendrá efectos negativos, y por ello, no es un bien.

Detrás de todo esto hay que hacer consideraciones lógicas y filosóficas, si se quiere, para encontrar los por qué de todas estas cosas que vivimos y que viviremos en plazo muy corto. Que nos sirvan para reflexionar, aunque tengamos que llorar por lo que vemos, y tengamos el valor de saber reconocer que no todo lo que brilla es oro.

jueves, 22 de noviembre de 2012

LA FE Y LA VERDAD



Otras veces he escrito sobre la fe y la razón, y es el tema que ocupa mucho en nuestra relación con los no creyentes. Pero esta vez he visto por los medios de comunicación un encarnizamiento en contra de la fe católica, y particularmente centrado en ridiculizar o presentar una imagen detestable de los contenidos de la fe y de la Iglesia misma.
Este propósito de ridiculización y de dar mala imagen, está fundado en la mentira. Y si se funda en la mentira, dice a las claras que no hay argumento suficiente para decir algo.
Pero aún así consideremos estos dos niveles de verdad que se imponen a nuestra consideración. El primero es el de la verdad de los hechos de los contenidos de la fe. Leía que se afirmaba en base a un trato sesgado del libro del Génesis que Dios no quiere que conozcamos, que seamos ignorantes. Luego, conocer sería oponerse a Dios, y eso sería un pecado. Por el contrario, el relato de la Creación indica claramente la dignidad de la persona en una semejanza con Dios que lo hace más cercano a El que todas las otras creaturas.  A la vez, le da el mandato de “dominar la tierra”, poniéndolo en una actitud pro-creadora lo cual implica su inteligencia y su capacidad de hacer fructificar esa obra de Dios con su propia inteligencia. El conocimiento y el avance del hombre en todo lo que lo lleve a crecer él mismo y a hacer dar fruto a la creación, es el mensaje que encierra estas primeras páginas de las Sagradas Escrituras.
Como consecuencia, la ciencia, como desarrollo de este mandato, es un bien del hombre y para nada puede ser considerado “un pecado”. Algo absurdo. Pero aquí viene lo segundo: la verdad como la realidad a descubrir.
En el relato del pecado, Dios les ha mandado a nuestros primeros padres que no comieran del árbol del conocimiento del bien y del mal. Este símbolo se refiere a sus adjetivos por cuanto las palabras anteriores dicen “pueden comer de todos los vegetales que hay en el Jardín, yo se los doy”. Entonces, no se trata de no comer del árbol simplemente, sino del árbol “del conocimiento del bien y del mal”. El pecado está en querer determinar lo que es el bien y lo que es el mal. Lo que está bien y lo que está mal. Con esta determinación, el hombre quiere igualarse a Dios en lo que no es posible. El hombre, como creatura, depende de Dios. El Tentador le dice a Eva: "Dios sabe bien que si comen.... serán como dioses". Al pecar el hombre en su origen, lo que quiso es independizarse de Dios. Vivir sin El.

Nunca tan actual esta página bíblica, aún para los que quieren poner en ridículo la fe cristiana y el sentido del pecado. Esta es la otra mirada sobre la verdad. El conocimiento de la verdad es posible, pues Dios ha dado al hombre esa capacidad al hacerlo semejante a El. Inclusive el hombre desea conocer la verdad. Se apoya en ella en una búsqueda permanente. La ciencia positiva habla de esa búsqueda incesante, de esa capacidad. Pero el engaño está a la base de toda investigación cuando la ciencia quiere determinar por sí misma lo que está bien y lo que está mal por el sólo conocimiento científico empírico o por el conocimiento filosófico. Llega un punto en el que todo proceso de conocimiento se encontrará con un punto necesario de vínculo con el absoluto. Los ejemplos abundan.

El primero es la necesidad de la ética en la investigación científica. Todos los días vemos situaciones así: ¿es correcto clonar personas? La capacidad científica está cerca, pero ¿la dignidad humana lo hace aceptable? El conocimiento sobre el hombre tiene una influencia ideológica que en distintas circunstancias y en distintas épocas: hoy, por ejemplo, la ideología del igualitarismo, tan influyente, determina que no permitir a alguien determinadas capacidades para las cuales no están preparado es una discriminación. Aún cuando la investigación científica física y psicológica digan que una persona tiene capacidades naturales para esto o para aquello, la determinación ideológica será capaz de negarlo. De tal modo que la evidencia del conocimiento intelectual no necesariamente significa un arribo a la verdad. Hay siempre una frontera percibida como difusa donde se evidencia la necesidad de la referencia hacia un absoluto, y ese es el lugar de Dios. Ese es el lugar de la continua tentación del "serán como dioses". Allí es donde el cristianismo molesta porque habla de una limitación humana que muchos perciben como opresora. Así lo percibieron Adán y Eva.

Pero lejos de ser una opresión, el diálogo con el absoluto. La obediencia a este límite lábil de lo divino y lo humano, lleva al hombre a encontrarse con la verdad, y la verdad de las cosas y de sí mismo. Lo lleva a una humanización plena donde lo científico, y también lo ideológico pueden alcanzar aquello que buscan: el bien y la verdad. 

Mentirnos nunca nos llevará a la verdad por una cuestión de lógica. La mentira es hoy la muletilla de los gobiernos que quieren sacar "su verdad" como sea. La mentira es el recurso de los ideólogos que quieren fundar sus propias afrmaciones sobre la descalificación mentirosa de lo que se les opone. Es claro que los influencia el "padre de la mentira" como llama Jesús a Satanás. Pero eso tampoco es visto por una obcecada negación de la evidencia del mal que lleva a muchos a actuar como si dijeran "la verdad soy yo". 

viernes, 12 de octubre de 2012

LOS TIEMPOS HAN CAMBIADO

Hemos iniciado el Año de la Fe. Como si la ficha me cayera, una serie de acontecimientos que fueron sumando me ha situado en una nueva realidad que comienza a armarse como las piezas de un rompecabezas. 
Hace algunos años, no muchos, las modificaciones políticas en Europa, más, ante todo, las modificaciones sociales, eran afrontadas por los pastores de la Iglesia con un llamado "a reconocer las raíces cristianas de Europa"". Algo similar hacían los pares latinoamericanos. Con este llamado se pretendía evitar decisiones claramente opuestas a la cosmovisión cristiana que ha nutrido por siglos la vida de nuestros pueblos. Hoy ya no se usa semejante aseveración. Es anacrónica. Es verdad. ¿Para qué reclamar lo que en realidad ya no existe?¿A alguien se le moverá un pelo por las dichosas raíces? Sin que obste por esto creer con firmeza que no se debiera hacer un corte tan drástico y oponerse a lo mismo que ayudó a sustentar la historia y el progreso de los pueblos. 
Hace unos días fuimos a Zárate, ciudad del norte bonaerense, y al pasar por la plaza encontramos en una de las esquinas un monumento al Che Guevara. Su icono clásico parece emerger del suelo. Está apenas a un metro de altura del nivel del suelo. Muy significativo. Yo lo ví brotar de la historia. Se presentó ante mi el recuerdo de aquellos años en los que su figura era poco menos que satánica, y el símbolo de la muerte. De hecho, su muerte fue considerada como un gran triunfo sobre el crimen político organizado, o más, sobre las ideologías que entonces querían imponerse en latinoamérica. ¡Hoy tiene monumento! ¡Quién te viera y quién te ve!
Sumemos algo, el triunfo de Chávez en Venezuela. El socialismo puro de un personaje carismático dispuesto a decir cualquier cosa de los demás. El festejo de su triunfo en Buenos Aires. La conmemoración de la creación de Montoneros hace unos meses y la reivindicación de las figuras que fueron el símbolo de la lucha armada, los secuestros y el terror del Paìs otrora. La coexistencia del gobierno electo y de grupos populistas con poder de decisiòn política y con apoyo económico. 
Sumemos todo y veremos que estamos ante una nueva realidad donde se ve que para el cristiano la cosa no está "como era antes". Hasta el refrán fue superado.
No voy a hacer un análisis de la situaciòn de la Iglesia hacia adentro, pero señalo que también ese es un dato para la nueva realidad. 
La queja ya no sirve. Ahora hay que descubrir dónde se apoyará la evangelización. Ya no tiene un marco político de fondo, no tiene un sustrato social arraigado, salvo situaciones puntuales. Es necesario seguir viviendo como somos, y aprender a disfrutarlo, a valorarlo. Descubrir el nuevo modo de presentar a Jesús. No está fácil. Pero hay que dejar de lamentarse, no perder tiempo y ponernos a pensar en el cómo evangeliaar, el qué ya lo sabemos y lo tenemos.

miércoles, 10 de octubre de 2012

ABORTO NO PUNIBLE

Ya la frase aparece negativa, y de verdad lo es. Una contraposición invitable lo está declamando: elegimos la muerte de alguien para que otro viva. A simple vista parece que la elección es lo que se plantea. Pero hay que ponerse del lado de los que piensan en la mujer embarazada. Y decirlo ya es comprenderlo. La mujer es el sustantivo y el embarazo es el adjetivo. El asunto pasa por cambiar la situación de  una mujer. Este es el planteo para entender la postura a favor de un aborto no punible. La suerte de que se haya dejado la frase negativa delata de lejos que todos sabemos que es punible en alguna situación. Y si lo es en alguna, significa que lo es siempre, porque el objeto de la acción no es una cosa sino una persona.

Volvamos al adjetivo, embarazada. También se ve que la acción es de la mujer "estar embarazada". Es cierto, lo está. La hipocresía en que se transforma aquella "futura mamá" que pasa a ser "mujer embarazada"; aquella foto feliz de la ecografía donde todos los que lo celebran hacen mimos al "bebé" y que ahora es una mirada reclamadora de la infeliz situación de un feto que ha arruinado la vida de esta pobre mujer. Un cambio de sentimientos y de pensamientos en un tris. La misma mujer "que lucha por sus derechos", será mañana la feliz mamá que "hace mucho que esperaba esta noticia". La situación no es de lo que pasa sino de lo que se siente. Y aquí radica la razón sin razón.

Si antes lo científico importaba para decir que algo era verdadero y bueno, ahora ya no lo es. Aunque se haya demostrado por lejos que hay vida humana desde el primer instante de la concepción, eso ya no importa porque lo que hoy cuenta es la ideología. Es decir, cuentan las ideas, no las personas. A mi esto me ayuda a cerrar el por qué de las ideologías totalitarias, que en su esencia son todas lo mismo las dictaduras y el comunismo, el socialismo y las teocracias modernas. En todas hay un lider que se considera el sumum de la interpretación de la realidad, que es incriticable, que cierra medios de prensa, que mantiene a los pobres más pobres porque en realidad lucha por los pobres... con  migajas. Y que decide que todo lo que las masas quieran está bien, siempre que lo apoyen. Y que fomenta la violencia como mecanismo de soporte de poder. A ese lider le rinden pleitesía todos los demás que danzan a su alrededor, también los supuestos opositores que son sólo oportunistas dispuestos a ganar cualquier espacio de poder. Pero ya me fui del tema, aunque no tan ajeno a lo que digo.

La ideología que manda determina que las decisiones de los individuos, sin compromisos con la realidad, con la verdad, con el bien común. Sin compromiso con los derechos humanos fundamentales, pero, contradictoriamente, por buscar y apoyar esos derechos humanos. Queriendo justicia "para todos", menos para los más indefensos. Luchando contra el dominio de los imperialistas, pero dejándose gobernar por las decisiones imperialistas de los nuevos grupos de poder que dictan decisiones de las organizaciones internacionales (como el protocolo del CEDAW).

La ideología ofusca la razón, impide ver la realidad, hay que repetirlo, y es fuente de crímenes tan incomprensibles como el asesinato de un niño indefenso a quien se acusa de ser una carga para su madre y se lo llama indeseado, y causa de graves trastornos para la mujer. A tal punto que el aborto, la muerte de esa persona humana, es un derecho de otra. Queda siempre en el aire la pregunta ¿puede la muerte de una persona ser un derecho de otra?