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miércoles, 12 de agosto de 2015

LA CORRUPCIÓN, LA MENTIRA Y LA ESPERANZA



El pensamiento político no es mi costumbre, ni involucrarme sobre este tema más que en diálogos personales con gente cercana. Pero la excepción se presenta. La candidata Elisa Carrió dio duro mensaje y denuncia sobre el narcotráfico y recibió una amenaza que la dejó muda. Es increíble que la amenaza que recibió fuera la confirmación de todas sus palabras. Le dijeron que los narcos ya se instalaron en Argentina y que no se piensan ir, que están protegidos. Esas y otras cosas más. Pero esas afirmaciones no son otra cosa que la confirmación de que sus pistas son ciertas. De que estamos gobernados por gente que protege a los narcos. Y como siempre pasa, lo sabemos todos pero no decimos nada. Lo saben también quienes  apoyan a aquellos de quienes sospechan (o saben) que están en esta situación de corrupción.

No es una denuncia, es simplemente una constatación de que estamos frente a un mal que supera nuestra capacidad de defensa habitual. Los narcos tienen razón en algo: están y no se irán. Y esto es cierto en cuanto no se encuentren mecanismos sociales o políticos para vencerlos. 

Hace pocos años, cuando me acerqué a una comunidad terapéutica donde muchos jóvenes estaban en la lucha por salir de su adicción a las drogas. Conversando con su fundador, hoy ya fallecido, me decía con toda razón que los centros terapéuticos son mínimos al lado de las necesidades reales sobre esta situación. Y para colmo, la mayoría son privados con un costo demasiado elevado para el común de las personas que lo necesitan. 

David frente a Goliat. Ni más ni menos. Pero David venció porque el Señor estaba con él. Esta es el arma que la soberbia de los poderosos no conocen. Es el arma que vencerá al mal que está en manos de Satanás. Es así, en manos de Satanás está este mal que nos aqueja y que las políticas ni los dineros, ni los políticos ni las luchas armadas podrán vencer. Su arma es la codicia, pecado capital que genera la corrupción, la indiferencia frente a la vida de los más débiles, el deseo del poder y del lujo desmedidos. Pero este gigante que confía en su fuerza y en su habilidad para la guerra será vencido por una piedra lanzada por un pastor. Y no podrá hacer nada.

Imaginemos la escena. Una distancia física entre uno y otro. Una mirada de triunfo sobre uno, una mirada de confianza del otro. Una confianza sobre la propia habilidad y armadura, una confianza no puesta en sí mismo ni en la piedra de la mano. Esta es la clave del auténtico éxito. ¿Cuál es esa piedra?: la oración, especialmente la oración dirigida al Inmaculado Corazón de María. Se reirán los soberbios, pero serán derrotados. La oración, no la confianza en la oración. NO un “tiene razón, que recen los otros”. Esta es la batalla de un pueblo, y el pueblo vencerá. Será aplastada la cabeza de la serpiente por el talón de una mujer revestida de sol con la luna a sus pies. 

No tengo duda de esto. Tengo confianza. Sé que ganaremos.

miércoles, 3 de julio de 2013

MOVER UNA ESTATUA O HACER ENTRAR GENTE

Que lo simbólico tiene que dar lugar a lo real es sin duda la meta de quien quiere vivir un ideal. Me lo planteaba al pensar en mi vida como cristiano y como religioso. Muchas de nuestras cosas se plasman en gestos simbólicos y esto es bueno: el padre da un beso a su hijo porque es el símbolo de que lo ama. Pero bien sabemos que lo simbólico puede ser sólo una apariencia porque si ese padre no se preocupa si su hijo está enfermo, tiene un problema o necesita ser acompañado; entonces el símbolo del beso pierde toda significación.

Algo así sentí cuando vi la foto de Cristóbal Colón en el piso y los aborígenes Qom en la plaza. Y reflexioné si yo mismo no seré así de simbólico con mi fe cristiana. Si encuentro gran gozo en comulgar sintiéndome hermano de todos, o si mis gestos concretos que abrazan al hermano, que "lo hacen entrar" en mi vida. Y para no dar lugar a los que contraponen una cosa con otra, hay que recordar que la comunión eucarística no es un símbolo, sino una realidad. A diferencia del ejemplo aludido, la comunión del Cuerpo y la Sangre de Cristo hacen ya la comunión fraterna simplemente porque va más allá de las mezquindades de nuestros condicionamientos personales o históricos.

Es claro que, sin embargo, esa comunión ya lograda, puede quedar frustrada si no doy el paso de ir al encuentro del otro. Es mi gran cuestionamiento. Si mi comunión eucarística queda sólo en eso, es una cuestión ideológica; si mi comunión eucarística es un empuje y una realidad para mi comunión con el hermano, entonces es una realidad que hace nacer y mantiene vivo un ideal. A veces siento que todavía hay muchos cristianos que ven a la comunión del Cuerpo eucarístico como una consolación espiritual, como una vivencia de Dios desencarnado, de un premio de las propias acciones, o de otra forma que lejos de llevar a buscar al otro, aisla del otro.

¡Toma mi barro y hazme de nuevo!

miércoles, 28 de noviembre de 2012

ENTRE LA HIPOCRESÍA Y LA REALIDAD

Es noticia el video subido ya a las redes sociales donde un joven de 19 años tiene relaciones sexuales con un niño de 12 o 13 años. El caso aún, hasta este momento, no tiene carátula porque no se tiene certeza de si ha sido una violación o un acto consentido, en el cual sería una "corrupción de menores".

Las cosas están atemperadas porque si hubo consentimiento, y además, el menor dice ser gay, entonces ya no sería considerado tan grave. El periodista comentó que en ese caso es una opción que el chico hace y por lo tanto, no es un tema a considerar. Lo cierto es que la sociedad está conmovida, y la gente piensa que hay que cuidar a los chicos.

Yo me pregunto ¿de qué hay que cuidarlos? Los programas de educación pública introducen este tema de la elección sexual, en la cuestión de salud reproductiva se reparten profilácticos a chicos de 13 y 14 años, en los medios de comunicación social se exhiben películas ligeramente consideradas nocivas, porque restringirlas sería violar la libertad de expresión. En las comedias y demás programas de ese tipo de factura argentina, los adolescentes tienen relaciones íntimas y son tomadas como una escena más de la vida cotidiana. Las declaraciones públicas de muchos padres de familia apuntan a sostener que el problema real no son las relaciones íntimas que tienen sus hijas , sino la posibilidad de que queden embarazadas. En consecuencia, los varones pueden seguir su vida sexual como quieran, porque en definitiva no tienen de qué preocuparse, ellos no quedarán embarazados. Por otro lado, si el niño puede hacer una "opción sexual", entiende muy bien de qué se trata la condición de homosexualidad, y el deseo del otro sexo, ¿qué tendría de extraño que tuvieran relaciones íntimas? ¿No es la pubertad un momento de exploración? ¿va a quedar embarazado? No. ¿Por qué se consideraría que el menor es corrompido si está haciendo una elección sexual? ¿El tema se resolvería con que no haya habido video? En ese caso, el hecho quedaría en la intimidad de quienes lo realizaron, y probablemente, podrían continuar su relación con tranquilidad. Si  los padres no saben nada, no importa por el momento. Es posible que el Estado apoye luego al chico que "hizo la opción" y pueda ayudar a los padres a aceptar esta realidad que tienen por delante aunque no les guste.

Un razonamiento lógico según la situación de este momento. Por ello me resultó extraño que el caso sea tomado como un caso grave de escándalo. La situación me inspiró el título. Si hay algo que verdaderamente hace a la realidad es cómo queremos verla. Mejor dicho, si algo determina cómo será la realidad es cómo la ordenamos.

Una porciòn importante de argentinos ha visto la necesidad de que los derechos de las personas se vean respetados. Cargamos con el fantasma de la represión. Ya un fantasma como lo mencionaba en otro artículo hace tiempo publicado. Pero también respondemos a una presión global para ponernos al día en un proceso ideológico dominante: el progresismo. Me dí cuenta de que esto es visto como un logro y un bien. Es evidente que quienes son homosexuales y quieren vivir de ese modo, la aprobación de sus costumbres ha sido recibido como un bien. Quienes consideran que tienen derecho a publicar lo que quieran sin ningún tipo de restricción, ni de contención social, también. Son los hechos, y los digo sin juicios de valor. Hoy ya podemos constatar las consecuencias de una aplicación social hecha sin ningún tipo de miramiento. Y nos sorprendemos de sus efectos. ¿no será una actitud hipócrita?

Pero también, mirándolo con otros ojos, es una señal de que la sociedad puede ver los efectos. Otras sociedades lo han hecho. Si pensamos que el gobierno alemán ha decidido premiar a quienes tienen más de tres hijos, cuando hasta hace poco se promocionaba el no nacimiento de más alemanes... vieron las consecuencias y cambiaron de rumbo. Esto es una esperanza para quienes vemos que aceptar la realidad de las personas siempre será un bien, hacer un juicio de valor positivo para el comportamiento de un grupo de personas e imponerlo obligatoriamente sobre todas tendrá efectos negativos, y por ello, no es un bien.

Detrás de todo esto hay que hacer consideraciones lógicas y filosóficas, si se quiere, para encontrar los por qué de todas estas cosas que vivimos y que viviremos en plazo muy corto. Que nos sirvan para reflexionar, aunque tengamos que llorar por lo que vemos, y tengamos el valor de saber reconocer que no todo lo que brilla es oro.

miércoles, 10 de octubre de 2012

ABORTO NO PUNIBLE

Ya la frase aparece negativa, y de verdad lo es. Una contraposición invitable lo está declamando: elegimos la muerte de alguien para que otro viva. A simple vista parece que la elección es lo que se plantea. Pero hay que ponerse del lado de los que piensan en la mujer embarazada. Y decirlo ya es comprenderlo. La mujer es el sustantivo y el embarazo es el adjetivo. El asunto pasa por cambiar la situación de  una mujer. Este es el planteo para entender la postura a favor de un aborto no punible. La suerte de que se haya dejado la frase negativa delata de lejos que todos sabemos que es punible en alguna situación. Y si lo es en alguna, significa que lo es siempre, porque el objeto de la acción no es una cosa sino una persona.

Volvamos al adjetivo, embarazada. También se ve que la acción es de la mujer "estar embarazada". Es cierto, lo está. La hipocresía en que se transforma aquella "futura mamá" que pasa a ser "mujer embarazada"; aquella foto feliz de la ecografía donde todos los que lo celebran hacen mimos al "bebé" y que ahora es una mirada reclamadora de la infeliz situación de un feto que ha arruinado la vida de esta pobre mujer. Un cambio de sentimientos y de pensamientos en un tris. La misma mujer "que lucha por sus derechos", será mañana la feliz mamá que "hace mucho que esperaba esta noticia". La situación no es de lo que pasa sino de lo que se siente. Y aquí radica la razón sin razón.

Si antes lo científico importaba para decir que algo era verdadero y bueno, ahora ya no lo es. Aunque se haya demostrado por lejos que hay vida humana desde el primer instante de la concepción, eso ya no importa porque lo que hoy cuenta es la ideología. Es decir, cuentan las ideas, no las personas. A mi esto me ayuda a cerrar el por qué de las ideologías totalitarias, que en su esencia son todas lo mismo las dictaduras y el comunismo, el socialismo y las teocracias modernas. En todas hay un lider que se considera el sumum de la interpretación de la realidad, que es incriticable, que cierra medios de prensa, que mantiene a los pobres más pobres porque en realidad lucha por los pobres... con  migajas. Y que decide que todo lo que las masas quieran está bien, siempre que lo apoyen. Y que fomenta la violencia como mecanismo de soporte de poder. A ese lider le rinden pleitesía todos los demás que danzan a su alrededor, también los supuestos opositores que son sólo oportunistas dispuestos a ganar cualquier espacio de poder. Pero ya me fui del tema, aunque no tan ajeno a lo que digo.

La ideología que manda determina que las decisiones de los individuos, sin compromisos con la realidad, con la verdad, con el bien común. Sin compromiso con los derechos humanos fundamentales, pero, contradictoriamente, por buscar y apoyar esos derechos humanos. Queriendo justicia "para todos", menos para los más indefensos. Luchando contra el dominio de los imperialistas, pero dejándose gobernar por las decisiones imperialistas de los nuevos grupos de poder que dictan decisiones de las organizaciones internacionales (como el protocolo del CEDAW).

La ideología ofusca la razón, impide ver la realidad, hay que repetirlo, y es fuente de crímenes tan incomprensibles como el asesinato de un niño indefenso a quien se acusa de ser una carga para su madre y se lo llama indeseado, y causa de graves trastornos para la mujer. A tal punto que el aborto, la muerte de esa persona humana, es un derecho de otra. Queda siempre en el aire la pregunta ¿puede la muerte de una persona ser un derecho de otra?