Ya la frase aparece negativa, y de verdad lo es. Una contraposición invitable lo está declamando: elegimos la muerte de alguien para que otro viva. A simple vista parece que la elección es lo que se plantea. Pero hay que ponerse del lado de los que piensan en la mujer embarazada. Y decirlo ya es comprenderlo. La mujer es el sustantivo y el embarazo es el adjetivo. El asunto pasa por cambiar la situación de una mujer. Este es el planteo para entender la postura a favor de un aborto no punible. La suerte de que se haya dejado la frase negativa delata de lejos que todos sabemos que es punible en alguna situación. Y si lo es en alguna, significa que lo es siempre, porque el objeto de la acción no es una cosa sino una persona.
Volvamos al adjetivo, embarazada. También se ve que la acción es de la mujer "estar embarazada". Es cierto, lo está. La hipocresía en que se transforma aquella "futura mamá" que pasa a ser "mujer embarazada"; aquella foto feliz de la ecografía donde todos los que lo celebran hacen mimos al "bebé" y que ahora es una mirada reclamadora de la infeliz situación de un feto que ha arruinado la vida de esta pobre mujer. Un cambio de sentimientos y de pensamientos en un tris. La misma mujer "que lucha por sus derechos", será mañana la feliz mamá que "hace mucho que esperaba esta noticia". La situación no es de lo que pasa sino de lo que se siente. Y aquí radica la razón sin razón.
Si antes lo científico importaba para decir que algo era verdadero y bueno, ahora ya no lo es. Aunque se haya demostrado por lejos que hay vida humana desde el primer instante de la concepción, eso ya no importa porque lo que hoy cuenta es la ideología. Es decir, cuentan las ideas, no las personas. A mi esto me ayuda a cerrar el por qué de las ideologías totalitarias, que en su esencia son todas lo mismo las dictaduras y el comunismo, el socialismo y las teocracias modernas. En todas hay un lider que se considera el sumum de la interpretación de la realidad, que es incriticable, que cierra medios de prensa, que mantiene a los pobres más pobres porque en realidad lucha por los pobres... con migajas. Y que decide que todo lo que las masas quieran está bien, siempre que lo apoyen. Y que fomenta la violencia como mecanismo de soporte de poder. A ese lider le rinden pleitesía todos los demás que danzan a su alrededor, también los supuestos opositores que son sólo oportunistas dispuestos a ganar cualquier espacio de poder. Pero ya me fui del tema, aunque no tan ajeno a lo que digo.
La ideología que manda determina que las decisiones de los individuos, sin compromisos con la realidad, con la verdad, con el bien común. Sin compromiso con los derechos humanos fundamentales, pero, contradictoriamente, por buscar y apoyar esos derechos humanos. Queriendo justicia "para todos", menos para los más indefensos. Luchando contra el dominio de los imperialistas, pero dejándose gobernar por las decisiones imperialistas de los nuevos grupos de poder que dictan decisiones de las organizaciones internacionales (como el protocolo del CEDAW).
La ideología ofusca la razón, impide ver la realidad, hay que repetirlo, y es fuente de crímenes tan incomprensibles como el asesinato de un niño indefenso a quien se acusa de ser una carga para su madre y se lo llama indeseado, y causa de graves trastornos para la mujer. A tal punto que el aborto, la muerte de esa persona humana, es un derecho de otra. Queda siempre en el aire la pregunta ¿puede la muerte de una persona ser un derecho de otra?
Mostrando entradas con la etiqueta Aborto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aborto. Mostrar todas las entradas
miércoles, 10 de octubre de 2012
ABORTO NO PUNIBLE
Etiquetas:
Aborto,
democracia,
ley,
relativismo
lunes, 21 de mayo de 2012
MORIR DIGNAMENTE ES VIVIR DIGNAMENTE
Pero no al revés. Léanlo y verán que la frase queda patética. Aquí, curiosamente, el sujeto no puede intercambiarse con el predicado. Sí. No estamos hechos para la muerte. Aunque vivimos un mundo absolutamente contradictorio. Por una parte están las personas que se esterilizan para no tener más hijos, y no por motivos de salud. Y por otro están las que buscan métodos artificiales de fecundación. Por una parte están los que luchan por el derecho a decidir de las mujeres; y para esos mismos, están las mujeres que no tienen derecho a decidir porque como están en el vientre de la madre aún, no se lo preguntan. Por un lado están los que no quieren morir y por otro los que sí quieren hacerlo. Por un lado se crean organismos para prevenir el suicidio de las personas, y por otro se planifican leyes para que la gente se pueda suicidar.
La discusión que publicaron los diarios días pasados sobre la "muerte digna" no fue más que una ensalada de puntos de vista donde más parecen privar los sentimientos. Siempre los sentimientos, nunca la razón. Es cierto que el dolor de muchas personas merece ser respetado y mucho. Pero también es cierto que los sentimientos no lo son todo. Parece que no podemos entenderlo. Por sentimientos se aprobó el pseudomatrimonio homosexual; por sentimientos se promueve el aborto, el cual necesita el apoyo de las estadísticas (las cuales en nuestro País no son un punto de referencia de la realidad) para avalar una decisión previamente tomada. Se habla de casi medio millón de mujeres que mueren por aborto clandestino. ¿Y el medio millón de niñas y niños que mueren por ese mismo motivo a la misma vez? La diferencia está en que esas mujeres que murieron por abortar lo hicieron porque eligieron la muerte de sus hijos, mientras que los hijos nunca decidieron nada. ¿Puede alguien decidir sobre la muerte de otro para salvar la propia vida? ¿Puede una madre decidir la muerte de su hijo para salvar la suya? ¿Es lógico tener una asistencia social para no morir en el aborto y asegurarse de que el niño quede bien muerto?
Todo tiene que tener un dato científico, y si este no conviene, estadístico. El dato científico ya ha probado ampliamente la existencia de la vida humana desde el primer momento de la concepción. Pero para el tema aborto este dato no conviene. Entonces recurramos a las estadísticas y las usemos como conviene. Propongo usarlas del otro lado: hay medio millón de muertes de niños por abortos clandestinos. Mejoremos la asistencia a las madres embarazadas; propongamos encarcelamiento para los padres que inducen, u obligan o abandonan a la mujer que embarazaron. ¿No es terrible que el feminismo luche por el derecho a abortar y no se oponga al machismo que abandona a la mujer cuando se embarazó? Parece que para ambos el niño es una molestia. Lo cierto que es más conveniente inducir a la mujer a abortar, a sobrellevar el síndrome post aborto y a matar al niño; todo eso es más conveniente que cuidar a una mujer embarazada, asistirla psicológicamente o materialmente para que pueda llevar adelante su embarazo y parto; o recibir ese niño abandonado y buscarle un hogar.
La discusión que publicaron los diarios días pasados sobre la "muerte digna" no fue más que una ensalada de puntos de vista donde más parecen privar los sentimientos. Siempre los sentimientos, nunca la razón. Es cierto que el dolor de muchas personas merece ser respetado y mucho. Pero también es cierto que los sentimientos no lo son todo. Parece que no podemos entenderlo. Por sentimientos se aprobó el pseudomatrimonio homosexual; por sentimientos se promueve el aborto, el cual necesita el apoyo de las estadísticas (las cuales en nuestro País no son un punto de referencia de la realidad) para avalar una decisión previamente tomada. Se habla de casi medio millón de mujeres que mueren por aborto clandestino. ¿Y el medio millón de niñas y niños que mueren por ese mismo motivo a la misma vez? La diferencia está en que esas mujeres que murieron por abortar lo hicieron porque eligieron la muerte de sus hijos, mientras que los hijos nunca decidieron nada. ¿Puede alguien decidir sobre la muerte de otro para salvar la propia vida? ¿Puede una madre decidir la muerte de su hijo para salvar la suya? ¿Es lógico tener una asistencia social para no morir en el aborto y asegurarse de que el niño quede bien muerto?
Todo tiene que tener un dato científico, y si este no conviene, estadístico. El dato científico ya ha probado ampliamente la existencia de la vida humana desde el primer momento de la concepción. Pero para el tema aborto este dato no conviene. Entonces recurramos a las estadísticas y las usemos como conviene. Propongo usarlas del otro lado: hay medio millón de muertes de niños por abortos clandestinos. Mejoremos la asistencia a las madres embarazadas; propongamos encarcelamiento para los padres que inducen, u obligan o abandonan a la mujer que embarazaron. ¿No es terrible que el feminismo luche por el derecho a abortar y no se oponga al machismo que abandona a la mujer cuando se embarazó? Parece que para ambos el niño es una molestia. Lo cierto que es más conveniente inducir a la mujer a abortar, a sobrellevar el síndrome post aborto y a matar al niño; todo eso es más conveniente que cuidar a una mujer embarazada, asistirla psicológicamente o materialmente para que pueda llevar adelante su embarazo y parto; o recibir ese niño abandonado y buscarle un hogar.
Etiquetas:
Aborto,
eutanasia,
Muerte digna
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
