sábado, 17 de abril de 2010

Nuestro presente nos invita a una decisión que hace falta renovar: fuimos llamados y volvemos a serlo

Ya pude volver a la Radio. Santa María FM (www.santamariafm.com.ar) vamos los martes a las 19,30 hs en vivo hasta las 21 hs y se repite los sábados a las 10,30 hs.
Estoy contento con eso. Me parece que es necesario evangelizar. Tomar el toro por las astas como se dice. Y así lo hacemos. El Evangelio de hoy nos ayuda. Jesús a la orilla del lago y la pesca milagrosa, la comida eucarística y el diálogo con Pedro ¿Me amas más que estos? Impresionante. El "más que estos" tiene más vigencia hoy ¿no?
Más que los bautizados que se conforman con dos de los Sacramentos de Iniciación (Bautismo y Eucaristía) y sólo para inciarlos. Más que los bautizados que quieren tener a Jesús en el corazón, siempre que no hable, no pida y menos, que exija... siempre que no estorbe, o sea. Más que los que concientes de sus pecados (como ojalá yo el primero y todos los cristianos) pero que no quieren dejarlos, o no creen que Jesús nos recibe siendo pecadores pero que nos reviste de su gracia para vivir en santidad. Y LA SANTIDAD ES POSIBLE. Sí, estoy convencido y por eso no bajo los brazos.

Este "más" es esta confianza mayor, esta seguridad que se apoya en él, no en mí. Pobre Pedro, al final tuvo que darse cuenta: el sol no gira alrededor de la tierra (seguramente él no lo sabía entonces). Dios no gira alrededor del hombre, sino que el hombre gira alrededor de Dios, siguiendo esta metáfora. Ahí está el quicio de la razón humana.

Lo contrario es el caos que nos circunda donde hacemos gran alboroto por un pecado gravísimo, pero que aprobamos legalmente otro pecado no menos gravísimo, todavía peor. Nos preocupa la integridad de los niños que sufren abusos, menos mal. Pero no nos preocupa la integridad de los chicos que son atropellados en su derecho fundamental, en el que está antes de todos, el derecho a la vida. Hacemos gran aspamento de la dignidad de la mujer y la queremos equiparar al varón, sometiéndola a las acciones para las que naturalmente no está preparada, como las acciones físicas donde su organismo no puede rendir del mismo modo que un varón; pero no nos preocupa la denigración de su persona como objeto, considerando la  prostitución como "trabajo sexual". La lista sigue, pero no vale la pena. Son testimonios suficientes. Necesitamos volver a la razón (pero ojo, parece que la Iglesia se opone a la razón, dicen por ahí)

"¿Me amas más que estos?" Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo... a quién voy a ir, sólo tú tienes palabras de vida eterna.

jueves, 15 de abril de 2010

Las acusaciones a la Iglesia son una persecusión evidente y una discriminación de la que nadie parece anoticiarse.

Claro, no es que el tema pedofilia quede allí como si aquí no pasó nada. NO hace falta que abundemos en detalles de todo lo que la Iglesia hace al respecto. Sí hace falta poner de relieve que la fuerza de las palabras iniciales de las notas periodísticas son un caso evidente de persecusión. Se sabe que en el lenguaje web los títulos dicen la noticia resumida, siguiendo el método de pirámide invertida, con tal suerte que lo que se quiere decir ya está todo dicho en el título. Ahora con "El Vaticano afirma que pedofilia está vinculada a homosexualidad". En realidad el título debiera decir, en honor a la verdad, "Fulano de tal dice que..." "Tal representante afirma...". No ví aparecer una noticia periodística que diga "LA PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DICE QUE EL CELIBATO LLEVA A LA PEDOFILIA" porque algún funcionario haya hecho una afirmación tal. Ni "LOS JUECES ARGENTINOS AUTORIZAN LA MUERTE DE UN NIÑO NO NACIDO", como efectivamente ocurrió. Aunque hubiera sido injusta la generalización.

A nadie se le caen las medias por que se relacione celibato con pedofilia o sacerdocio y pedofilia como lo han hecho en palabras más que elípticas, evidentes. Y lean bien, dije "sacerdocio", no dije "estos sacerdotes".
Pero que se relacione pedofilia con homosexualidad, ah, no! Eso NO! Es discriminar.

Imagino que haber hecho el vínculo en estos tiempos en que se busca la afirmación ideológica de la homosexualidad como una condición humana no sólo aceptable sino natural y buena,es una imprudencia.  Y haber pretendido decir que esto es una afirmación científica es desproporcionado.

Mientras tanto, los que queremos seguir construyendo el Reino de Dios, aún desde nuestras limitaciones. Y cada día terminamos casi sin aliento en la búsqueda del bien y la verdad, no salimos en los diarios. Sí, es verdad, no somos héroes. Lo digamos con propiedad: Siervos inútiles somos, hicimos lo que teníamos que hacer. Que estas palabras enseñadas por el Señor no se nos caigan de los labios. Así toda la barahunda de dimes y diretes que ya cansan caerán por su poco peso.

miércoles, 14 de abril de 2010

¡Cuántas persecusiones! Es tiempo de gracia

Sobre la pederastria, como si sólo los clérigos cometiesen este delito; al Papa, como si fuera el que "frena todo" en el mundo; a la Iglesia misma también por defender la vida humana. Qué mejor momento que este tiempo de gracia que es la Pascua. Lo es verdaderamente. Es bueno saber que la vida que Cristo Resucitado nos da no es de este mundo. Si dependiésemos de eso qué desesperante. Pero hemos recibido la vida del Resucitado. Una nueva vida y la cosa es diferente.

La persecusión no nos aplasta porque ella se mueve en los criterios de este mundo. Y estos criterios no tienen nada de humanos, sino lo contrario. Me parece importantísimo pensar que tenemos que poner en la web y en todas partes el Evangelio de Jesús. El Señor no esperó a tener éxito o a ser felicitado para anunciar su Evangelio, nosotros tampoco.

Sí que es difícil luchar contra tanta cosa. Jesús tuvo que vérselas todavía con situaciones peores. Prácticamente era él solo contra todos ¿no?

viernes, 9 de abril de 2010

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

Me he retrasado con el blog. Todos pueden entender lo que es la vida de un párroco en los días santos. Ha sido una Semana hermosa. Sigo pensando que ya que el Señor resucitó podría haber hecho nuevo el calendario también así los días serían más largos, durmiéramos menos y trabajáramos más por el Reino. Pero El sabe lo que hace y todo lo hace muy bien.
Cristo ha resucitado. Qué frase tan grande y decirla en este momento de la vida de la Iglesia con tanta persecución tiene mucho sentido. Me siento feliz de ser Iglesia. Me pregunto a veces si todo el rollo presente respecto a la persecución no es el preludio de otra más grande. Estar dispuesto al martirio, o bien irnos disponiendo al martirio. Creo que ante todo pasa por vivir en fidelidad a cada instante, con una vida sencilla pero muy fiel.
En esta Pascua no he podido resolver algunas cosas interiores. Me obliga a la humildad de compartir como muchos la limitación de nuestra pobre humanidad. Y me obliga, felizmente, a seguir pensando en que es el Señor Jesús quien nos salva. He redescubierto el valor de esa realidad descansadora: ¡Sálvame, Señor! Sé que tengo que resolver algunos temas para ser constructor de unidad en la Iglesia en esta hora de prueba. Quiero empezar ya con el deseo firme de hacerlo y con el corazón libre de todo mal sentimiento. Así ya la paz es posible. Sólo queda seguir pacientemente trabajando en el tiempo que el Señor nos da para ir construyendo una Patria de hermanos.

sábado, 3 de abril de 2010

SÁBADO SANTO

Acabo de comenzar un duelo. Providencialmente tan cercano a este Sábado Santo. Ha pasado el momento de la cruz. Ahora es el momento del silencio. Silencio de muerte. ¡Qué diferente es para el que cree este silencio! Hay un dolor de ausencia. Es un dolor de amor. El amor prolonga la presencia del que se ama y ese es el dolor. No sufrimos la muerte de un desconocido, por ejemplo. Simplemente muere. Cuando más, llegamos a sentir pena y un pesar momentáneo cuando estamos cerca del hecho o cuando alguien cercano a nosotros lo está. Pero cuando amamos a alguien y muere, entonces sí se hace profundo el momento. Con eso se ve que no se trata de la muerte biológica lo que provoca el dolor de la partida. En realidad es el amor. 

Mientras más amor, más dolor. 

Esta es la prueba incuestionable del valor del amor humano. No es una realidad física, o en ella no se agota. Reclama eternidad, reclama presencia constante. Dice de un donarse que no se acaba. Por eso es vital para el que cree volver sobre la ausencia del que ama. Hoy volvemos sobre la ausencia de Jesús.

Ayer una persona recordaba las palabras de un niño. Decía que Jesús era el que vivía en su corazón. No me gusta la frase. Me suena simbólica, aunque no deja de ser cierta. El Espíritu del Señor habita en los discípulos que hemos sido ungidos en el Bautismo. Pero lo que no me gusta es que el Señor resulta ser un ser querible, alguien entrañable... y nada más. Es el Señor de nuestras vidas. El dueño, porque fuimos comprados con su Sangre. Es el que está sentado a la derecha del Padre, porque tiene autoridad no sólo sobre nosotros como individuos, sino sobre nosotros como sociedad, sobre el mundo como creación, sobre el Universo que tiene su origen en la Voluntad omnipotente del Padre. Es mucho más que un ser querible...

Y hoy, al contemplar el sepulcro cerrado que contiene el cuerpo yacente del Maestro, resulta ser más que un duelo de alguien "que vive en nuestro corazón". El amor es más que eso. Es alguien que vive en nosotros, en todo nosotros. No se olviden que son el cuerpo de Cristo, nos dice San Pablo en la carta a los Corintios, que habita en sus miembros. Más que símbolo, una realidad. Cristo habita hoy en la región de los muertos. En el lugar oscuro del hombre, en esa zona que no podemos dimensionar pero que es completamente nuestra... y completamente suya. Allí, con su cuerpo sin vida, está el Maestro redimiendo a los muertos.

Este es el nuevo silencio, el que los no creyentes no pueden escuchar porque les habla de la nada. Pero al cristiano le habla del Todo. Para el que no cree le habla de oscuridad, para el creyente le habla de esperanza. Para el que no tiene Padre que es origen de su ser, es el fin de lo que fue y el desesperado horror del no sentido. Para el cristiano es la certeza del amor que lo abarca todo, también la oscuridad y la muerte.

Estoy a las puertas de tu tumba, Señor. Estoy a la espera de entrar y de que salgas. Porque cuando salgas podré entrar para salir victorioso contigo. ¿Dónde está, muerte, tu victoria?

VIERNES SANTO

Hoy tuvimos todo. Qué bueno fue. Estar casi todo el día meditando tu muerte, Señor. El momento del dolor, la Pascua al Abismo. El desprendimiento de tu Madre. En la procesión con su imagen meditaba tan inmenso dolor. A la noche, cuando fuimos al Via Crucis de la Parroquia del Carmen, pasó un vehículo con jóvenes que nos tocaron bocina. Justo llegábamos el lugar de partida. Creí que saludaban, los saludé. Pero en realidad se burlaban de nosotros haciéndonos un gesto obsceno. Qué mejor inicio del Via Crucis. Gracias, Maestro. Puedo revivir los insultos que recibiste en el duro camino del amor. El rechazo es el camino de la cruz auténtica. Hoy la Iglesia entera lo vive con particular intensidad. Hay que ver que hace trastabillar este hecho de nuestra historia presente.

Podría quedarme en un desprecio de tales burlas, pero temo quedarme en un corazón soberbio y satisfecho de sí mismo. Es preferible sentir la humillación, así nos pareceremos más a Tí. "Humillado, no habría la boca... como cordero al matadero" nos dice hoy Isaías. Que seamos así.

Podría aceptar la humillación como un gusto apropiado del que sigue a Jesús. Temo que se transforme en una autosatisfacción espiritualista. Ser un lastimero remedo de la soberbia.

Será mejor aceptar la humillación con el amargo sabor de la impotencia. Una impotencia entregada, querida. Así poder decir como hoy el salmista "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Un volver al Padre que sostiene, que levanta, que devuelve la dignidad recibiéndonos inhertes en sus brazos.. que resucita. Sí, así. Dejar que el sabor amargo de la humillación me tome, para que el dulce amor del Padre me resucite a una vida nueva. Una nueva creación. Padre, me pongo en tus manos. Haz de mí lo que quieras...

JUEVES SANTO

¡Qué día! Meterse en el corazón de Juan, el discípulo amado... ha sido difícil. Más difícil es aceptar que nosotros, los discípulos de hoy estamos tan igual como aquellos. Desconcertados por el mundo que se opone a Jesús. Desconcertados por los que son indiferentes. Desconcertados porque nuestros propios corazones no tienen la altura necesaria para entrar en la Cena del Señor con todos sus sentimientos. 

Pero más tranquilo me quedo. En realidad, cada vez que el Señor actualiza su Sacrificio ¡recreamos la escena completa! Provoca risa y asombra. El ingrediente de la Santa Cena sigue siendo el grupo de los discípulos en la intimidad con el Maestro, y el grupo de los discípulos dispuestos a la traición (con nuestros pecados personales, oponiéndonos al Evangelio en actitudes y modos de pensar), sin comprender demasiado lo que está ocurriendo en ese momento sublime (conversaciones en Misa, distracciones, ignorancia de lo que es la Eucaristía, etc.), queriendo ir con el Señor adonde El vaya ¡Si es necesario moriré contigo! le dice Simón. Y nosotros hacemos lo mismo. Pero no queriendo ir con el Señor hasta la cruz, y nosotros hacemos lo mismo. No queremos esa cuota de esfuerzo por superar los vicios, por dejar nuestras costumbres, por asumir el ridículo de ser cristianos.

Pero mejor voy con Juan a la Cena del Señor, porque con El puedo llegar al momento de contemplar al Señor sirviéndome, lavándome los pies. Me has dado el ejemplo, Maestro. Gracias. Tu gesto me desarma, me seduce y me cuestiona. Sí, quiero hacer lo mismo que Tú. Dame un corazón como el tuyo para amar hasta el extremo.